Hay un detalle de Los Cabos que casi nadie te dice antes de llegar: playa bonita y playa nadable son dos listas distintas. Algunas de las playas más espectaculares del destino tienen corrientes que se llevan a un adulto en segundos, y no siempre hay salvavidas ni banderas para avisarte.
No es para asustar. Es que la diferencia se entiende en dos minutos y te ahorra el peor recuerdo del viaje.
Por qué unas sí y otras no
Los Cabos está justo en la punta de la península de Baja, donde el océano Pacífico se encuentra con el Mar de Cortés. Esa esquina lo explica todo:
- Lado Pacífico (oeste): mar abierto, sin nada que frene el oleaje que viene de miles de kilómetros. Rompiente fuerte contra la arena y resacas. Preciosas para caminar y ver el atardecer, pésimas para meterse.
- Lado Mar de Cortés (este) y caletas protegidas: agua más calma, entrada gradual, protegida del oleaje grande. Ahí sí se nada.
La regla rápida: si ves las olas reventar de golpe contra la arena en vez de venir rodando, esa playa no es para nadar.
Las que sí — donde el agua es de nadar
- Playa El Médano (Cabo San Lucas). La principal y la más nadable. Bahía protegida, entrada suave, servicios y actividades. Nada en las zonas marcadas y lejos del tráfico de lanchas.
- Playa Chileno (Corredor). Certificada Blue Flag. Caleta protegida, la mejor para snorkel con niños.
- Playa Santa María (Corredor). También Blue Flag. Bahía en forma de herradura, agua clara, snorkel excelente.
- Playa Palmilla (San José). Ensenada protegida, tranquila, buena para familias.
- La Playita (San José). Pueblo de pescadores, agua calma y buen snorkel.
- Playa Pedregal (Cabo San Lucas). Residencial y tranquila, mejor con marea baja.
Las que no — bonitas de ver, no de nadar
- Playa Solmar (Cabo San Lucas). Pacífico abierto. Corrientes fuertes y rompiente pesada. Solo vista.
- Costa Azul (San José). Es un spot de surf, no una playa de nadar. Olas grandes y resaca.
- Acapulquito (San José). Surf suave y clases de surf, pero tampoco es de meterse a nadar por gusto.
El caso raro: Playa del Amor
Merece párrafo aparte porque confunde a todo el mundo. Es una sola franja de arena junto al Arco, y tiene dos mares, uno de cada lado.
El lado del Mar de Cortés —donde te deja la lancha, mirando al Arco— es tranquilo. Caminas cien metros hacia el otro lado y estás en el Pacífico abierto: ese es el que llaman Playa del Divorcio, y ahí no se nada. Punto. Mismo pedazo de arena, riesgo completamente distinto.
Solo se llega en lancha desde la marina o en taxi acuático.
Lo que cambia día con día
La lista de arriba no se mueve: viene de la geografía de cada playa. Lo que sí cambia es el oleaje del día, y un mar grande puede volver incómoda hasta una playa nadable.
Por eso el reporte de playas marca el estado de cada una con el oleaje real del día, y no con una etiqueta fija. Si vas a la playa, checa el día, no el mes.
Reglas que valen para todas
- Obedece las banderas y a los salvavidas. Están ahí por algo, y mandan sobre cualquier cosa que leas en internet.
- Nunca nades solo, y menos en una playa que no conoces.
- Si te agarra una corriente, no pelees de frente. Nada paralelo a la orilla hasta salir de ella, y luego regresa en diagonal.
- Ojo con los niños en la orilla. En las playas de rompiente, una ola te tumba parado con el agua a las rodillas.
Guía informativa, basada en la designación documentada de cada playa. En el agua, siempre manda lo que digan las banderas, los salvavidas y los avisos de Protección Civil.